Hubo otras que en el pasado abrieron el camino, como Gisela Valcárcel en los 80. La niña que vivió y creció en La Victoria se convirtió en gran dama y próspera empresaria. El sueño del éxito convertido en realidad. Curiosamente Tula vivió y dio sus primeros pasos como vedette en El Agustino, distrito cercano al de Gisela. Quien haya visitado alguna vez en su vida uno de esos distritos se dará cuenta de lo difícil que es remontar los escollos que el medio social le presenta a una joven. De niña puede ser violada por su padre o un familiar cercano, de adolescente salir embarazada, de mujer sobrevivir en los más duros oficios para mantener a la familia, generalmente ya con muchos hijos de distintos hombres y sin maridos y padres cerca. Es difícil esa vida. Los muchachos a los veinte años tienen el cerebro licuado por el terokal y todas las drogas que se han metido desde niños. A veces alguno que pasa a tú lado te pide un sol para su humo.
Tula pudo haber seguido el mismo camino pero no ocurrió










